12 enero 2018

Stephen King

Hola nuevamente, lectores del inframundo.


Hoy les traigo la última entrada referente a este hombre, todo un ícono del terror actual, Stephen King. Claro que aquí no paramos con las entradas diarias por un mes pero al menos dejamos de lado a dicho autor y sus entregas –ya sean libros o filmes –.

¿Por qué quiero hablar de él? Bien, recientemente estoy escuchando muchos podcast y me topé con uno buenísimo de la nueva entrega de la película It en la que hablaban también sobre la carrera de King y de él como persona. Dicho podcast )LINK( me llamó mucho la atención porque decían un montón de cosas ciertas respecto al tema. Pues bien, yo también quiero dar mi punto de vista a este respecto y quiero leer las opiniones que nuestros lectores tienen del tema. Así que, comencemos con esta entrada.

No diré mucho de los orígenes de King, pues todos sabemos que es originario de Maine, en Estados Unidos, lugar donde ha ambientado la mayor parte de sus libros. Lo que quiero hablar en sí es el impacto que su obra ha dejado al mundo. Son pocos los autores que se pueden jactar de trascender en la época actual, de dejar algo como emblema para los años venideros tras su muerte, y me parece que Stephen King es uno de esos. Ha tenido la ventaja de ser apreciado en su tiempo, de que la gente compremos sus libros y él pueda vivir de ello, no es como Poe ni mucho menos, pero este mismo hecho no lo hace menos respecto a otros muchos autores. Varias personas dicen que es demasiado comercial, que sus libros tienen demasiados clichés, y quizá estén en lo cierto, pero no del todo. Vamos, que sus libros no aterran por la sangre que pueda mostrarnos. King se esforzó por crear personajes y seres que dieran miedo de verdad. Si bien el asunto de las otras dimensiones ya lo manejaba Lovecraft desde el pasado, King le dio un nuevo giro y creó EL monstruo. Así, con mayúsculas, ese ser que se puede convertir en algo agradable que te atrae pero que, a la vez, esconde tras su sonrisa lo que más temes. Creó el arquetipo de ser para asustar a toda persona que se le parara enfrente. Sin duda este fue su más grande logro y la razón por que muchos lo recordaremos.

Pero Stephen King no sólo se caracteriza por lo que ha escrito, sino también por él mismo como objeto comercial. Ha dejado de lado al escritor de terror taciturno y oscuro, quizá depresivo, y ha logrado que se deje de ver como un trabajo sumamente absorbente. Deja de lado ese Poe y Lovecraft de ojeras, con semblante pálido al estilo de los vampiros para mostrarnos un escritor de terror que puede bromear sobre su trabajo. ¿Cómo olvidar que tiene el corazón de un niño sobre su escritorio? Cosas como estas, el personaje que ha hecho de sí mismo, son la clase de asuntos que hacen de King una figura comercial. Esto no quiere decir que sea mal escritor ni mucho menos, sólo que ha sabido venderse. Si sus libros fueran malos, por más gracioso que fuera como persona, la gente no compraría sus libros. Tal cosa sucedió con J.K. Rowlling. Todos la amamos durante la saga de Harry Potter pero, ¿quién compró Una vacante indispuesta (o como se llame), y todavía se siente orgulloso de decir que lo leyó y comenta sobre él? Son pocos los que lo hacen porque lo cierto es que no era buena novela. Por más que muchos hayan leído su saga no es que vayan por la vida adquiriendo y recomendando su otro libro. Tal sería el caso de King si el hombre sólo se vendiera a sí mismo como producto.

Un punto importante que se puede destacar de King como autor es la manera en que le da lugar a los inadaptados. Todo aquel que no encaje en el mundo tiene un papel protagónico en sus novelas. Así, los que hasta ese momento no teníamos ni voz ni voto en el estatus social, nos volvemos el centro de atención. Puede ser el chico tartamudo, o la chica con una madre religiosa en extremo, incluso el anciano que pensaba que su vida ya no valía para tanto porque no podía hacer las cosas que hacía de joven. King les da una vida fuera de lo ordinario, una vida todavía más emocionante (pero nunca mejor) que la de los “populares” de los libros. Además, les proporciona algo que no tenía precedentes: los vuelve héroes a pesar de sus miedos. Son humanos y echan cosas a perder, pero igual son los que salvan el día tras muchos problemas y batallar a cada paso. No es una idea plenamente original, algo único de King ni mucho menos, pero ha sabido sacarle partido a todo el asunto.

Es aquí dónde puedo decir casi sin temor a equivocarme que sí, Stephen King es un autor comercial pero no por eso un autor mediocre. A lo largo de su carrera ha sabido venderse como producto comercial, a veces asustando un poco, otras haciendo reír, pero ha sabido manejarse en el medio. No por eso sus libros demeritan ya que también ha sabido llevar a la par una buena carrera como autor. Los temas que usa pueden parecer siempre los mismos, incluso se puede decir que no son originales de su persona, de eso no nos queda duda; pero también es un hecho que el hombre conoce la fórmula correcta para deformar la trama y darle un giro único de un libro al otro sin preocuparse por demasiados detalles. Le compramos la idea, suya como persona y también como escritor.

Así que sí, puedo decir que el hombre es un comercial andante, que muchos de nosotros fuimos a ver la nueva película de It porque él dijo que era una buena adaptación, pero dentro de su mentira, dentro de su haberse vendido, también está la enorme realidad de que su libro jamás dejará de ser un ícono del terror. No importa cuántas adaptaciones le hagan o lo malas que éstas sean: sus libros siempre serán tan buenos como la primera vez que los leímos.

Ya para terminar no me queda más por decir que les recomiendo este autor. No como producto comercial que muchas veces es, se los recomiendo como escritor. Mejor dicho, les recomiendo enormemente sus libros y, espero, sufran tantas pesadillas como yo al leerlo.


Saludos enormes,


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